sábado, 18 de agosto de 2012

Confianza Política 2.0. Qué es y como no perderla


Alguna vez que otra he escrito en mi blog que las redes sociales son exactamente como la calle en lo que a relaciones p2p se refiere (de persona a persona), y no es una afirmación exagerada, estoy convencido de ello.

Es por esto que me veo en la obligación personal, moral y política de escribir el siguiente artículo.

En primer lugar hablaremos de lo que significa Confianza 2.0. Para entendernos y decirlo de una forma coloquial es lo que conseguimos una vez que nuestra marca personal está asegurada. Es decir, una vez que hemos realizado el trabajo de expandirnos personalmente dentro de una red social y trabajar las interacciones directas con los ciudadanos que están conectados a la red, comenzamos a conseguir demostraciones de apoyo político (también tenemos muchas críticas) bien sea con respuestas a nuestros comentarios, retuits o la marca como favoritos de lo que escribimos en el caso de Twitter, o que pulse el botón de “me gusta” y compartan en el caso de Facebook.

Bien, hasta aquí todo perfecto. Una vez conseguido lo anterior se puede decir que hemos creado nuestra marca personal y que además si hemos hecho bien nuestro trabajo (no es tan fácil ni tan sencillo como pueda parecer a primera vista) hemos alcanzado y conseguido la confianza 2.0 del ciudadano en nosotros los políticos y en nuestro partido.

Ahora viene el problema. ¿Cuándo hace normalmente el político de calle este tipo de trabajo? Si, efectivamente, solo durante la campaña electoral. ¿Qué consecuencias tiene esto? Pues indudablemente, los usuarios de las redes sociales españolas, que están ya en 16.000.000 de personas ( y subiendo) acostumbrados a ver a diario los comentarios, opiniones, y respuestas de sus representantes, comienzan a sentirse abandonados y pierden toda esa confianza que se había ido forjando.

Es más, el abandono que sienten los ciudadanos que usan las redes sociales por parte de sus políticos es mayor que los ciudadanos que no las usan, ¿Qué por qué? Muy sencillo, lo que usan las redes sociales, han estado interaccionando día a día con políticos de todos los estatus, desde un concejal de pueblo (como yo), hasta un ministro del gobierno, así de fácil. Han creado un vínculo en muchos casos de amistad que se pierde inmediatamente después de unas elecciones por el cese de la actividad en la red de algunos de nuestros políticos.

Vamos a la parte final pero no menos importante.

¿Cómo mantener esa confianza 2.0?
Es verdad que durante las elecciones es cuando a los políticos se nos da la posibilidad de tener un micrófono delante y a mucha gente esperando a que les demos soluciones. Es verdad que también existen reuniones con los ciudadanos, declaraciones en prensa , etc… Pero las redes sociales nos ponen un altavoz en nuestra mano todos los días del año. Un altavoz por el que ponernos en contacto directo con cientos de miles de personas, sin necesidad de periódicos, equipos de marqueting (siempre he estado en contra de la administración de perfiles personales por parte de alguien que no sea el propio político, pero sobre eso escribiré otro día), ni cámaras de televisión.

Es durante todo el año cuando el político ha de coger aunque sea su móvil durante el desayuno o la comida y ver instantáneamente cuales son las demandas de los ciudadanos y cuales sus preocupaciones e intentar buscar soluciones aportando a nuestro trabajo las buenas ideas y posibles soluciones que se nos dan desde las redes sociales. Es después de cenar cuando coger el ordenador de casa y sentarse diez minutos para hacer algo tan sencillo como dar un “buenas noches” a diez mil personas a la vez y preguntarles “que tal ha ido el día” o preguntarles que harían ellos para solucionar tal o cual problema.

Eso si, en las redes como en la vida de calle, el político ha de hacer las cosas de verdad, sintiéndolas y porque le gusta lo que hace, porque si no lo haces así, en las redes igual que en la calle te van a ver el plumero.

Así y solo así se consigue mantener la confianza 2.0. Día a día

Ismael Sirio López Martín